Poesía

Desintegrados

Cuando todo cambia, todo pasa y todo pesa.

Todos se van y todo queda, nadie se va y nada te queda.

De ironías la vida está compuesta y sumergida en la crecida de un río.

Pero dice la mayoría que de amor nadie se muere.

¡Qué hay del corazón!

Ese, ¿Dónde queda?

Es como un cazador furtivo y efusivo, parecido a cupido.

Transeúnte camina en ocasiones desprendido del cuero.

No se hable del desplome que lejos del cerebro,

puede provocar.

La vida va y la vida viene.

En esta vida no hay quién se libere.

De una vida que susurra o a voces grita,

no quiero sufrir más.

Entonces, nuevamente sucede el amor aparece.

Despierta de un sueño inducido, porque en su naturaleza

no está el ser evasivo.

Cuál ADN destruido, moribundo y equivoco.

Un amor a medias no es amor y tampoco sinónimo de ser uno.

Es vivir a mitad, con el corazón gritando te amo y el alma

cuál melodía entona esa letra contagiosa: “De andar desintegrados.”

Pola Guadal© 

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